A CADA CAPILLITA…

G. Saúl García Cornejo

Estimados lectores de cualquier género, como ya saben se complementa el dicho: “A cada capillita, le llega su fiestecita”, para dar a entender que, todo tiene su momento, que no hay pues, eternidad en el mundo factico.

Y es el caso de una gran mayoría de los mandatos políticos que fueron “obsequiados” a los candidatos que todavía, ejercen ya en Municipios, Estados y la propia Nación Mexicana, como “representantes populares” -por más que ya resulta, un eufemismo-. Llegan a su fin, sin óbice de que quieren la continuidad, realmente un continuismo para ser más precisos. O que, en contradicción al dogma maderista y que dio luz a esta nueva era nacional: “Sufragio Efectivo. No reelección”. Sin entrar al análisis de pros y contras, por ahora, quieren seguir viviendo del presupuesto, claro, sin rendir cuentas, ni ser transparentes, en suma, enarbolando lo contrario a su deber y juramento, es decir, sin lograr la gobernanza. 

La jornada electoral, aunque de manera sui generis, está en marcha y, los tiempos, también. Y entonces, en la ya inminente elección, los ciudadanos con derecho a votar, y claro, sin olvidar que es un deber cívico que se debe cumplir, harán lo propio (Eso se espera y que ya renuncien al “otro PAN”, el Partido Abstencionista Nacional, para quienes lo hayan olvidado, o lean esta columna, por primera vez).

El dilema se agudiza por qué, cada día que pasa, los ciudadanos no ven claro, ni buenas opciones de donde escoger. Ya se sabe que, en estos tiempos de locura política, igual, se acrecienta el divisionismo, la polarización, los escándalos (reales o no) y un largo etcétera que, por lo mismo, en gran parte de ese antagonismo, no ideológico como nos venden, sino de una lucha rapaz por el poder, se hace la mentira, la distracción, el engaño vil, herramientas del “marketing político”, que es pagado para que no vaya a la sustancia, entre esos “recursos”, se unta la mentira, de diferente grado y efecto, incluso, con “otros datos” (Argucia colosal, para seguir dando “atole con el dedo” a los mexicanos).

Y en ese punto, sigue, por un lado, en la polémica y por insistir por el primer interesado, que se institucionalicen en forma definitiva (Otra ficción legaloide, que puede llegar por “decreto”), las mentadas “mañaneras”. En que algunos, nos dicen que ya llegan a números estratosféricos, las mentiras o tergiversaciones de hechos, que, por sí solos, ponen entredicho, el proyecto de la 4T.

Y vaya que no son estrategias “inventadas” por este régimen, desde hace mucho, la mentira ha sido y es, un ingrediente sin el cual, no se mantendrían los políticos en sus élites y confort. Y esté el hecho de la “nueva ministro de la SCJN”, con sus ideas excéntricas y muchas ganas de protagonismo político, olvidando olímpicamente una cosa muy simple: No debe estar del lado de otro Poder, se debe al Judicial, no a las riendas del Ejecutivo, y ya tuvo sus novatadas de politiquería. En fin. Es lo que hay. 

Luego, mentir, es la marca política sin distinción de color o ideología. En todos los niveles de gobierno. Por ello, en la actualidad quien sabe engañar o mentir, que es casi lo mismo, se le tiene o logra ser un “triunfador”.

Hace algunos años, me invitaron a un evento que ya cumplía más de veinte años, en que se reunían personajes de varios países, entre líderes, filósofos e intelectuales, y algunos políticos partidistas, cuya interrogante a resolver era (Y, sigue): ¿Por qué las izquierdas no duran en el Poder Político, una vez que llegan a gobernar? En verdad, hubo quienes se devanaban los sesos, sin lograr asentar una respuesta y, claro, una solución a sus pretensiones. Desarrollaban teorías, hipótesis, razonamientos varios, pero no se logró, al menos en esa reunión sui generis, una respuesta. Y creo, con modestia, que no vislumbraron el factor humano a fondo, como si la ideología o las teorías, por sí solas deberían resolver el dilema.

Desde luego, que la base para tales disquisiciones, era planteada desde la disidencia o la oposición a regímenes muy hechos, (sin juzgar, ahora bondades o maldades, o mitos o realidades) pero viendo más, como se dice, la “paja en el ojo ajeno”.

Un error común, cuando hay transición política, es que, por ejemplo, sigue la mayoría de los contrarios o antagonistas, dentro del “nuevo gobierno” y, claro, hacen su labor en contra, y hacen el papel de “infiltrados” para ir dando las pautas a sus verdaderos empleadores, los que luego, están en la oposición. Otro problema, es que los programas políticos no son, al menos en su inicio, acordes con la realidad, con la visión o los usos y costumbres de una sociedad, que, aunque, anquilosada que sea o pueda así considerarse, tiene sus arraigos. Y por supuesto, no se soslaya, que no hay fórmula de políticas públicas que resulte de efecto inmediato. También es verdad, que los que llegan al gobierno por esa transición, les falta si no, conocimiento pleno, sí experiencia y, no falta quienes se van a “marear encima de un ladrillo” y empiezan odiando al “enemigo político”, en lugar de concentrarse en hacer bien su nueva responsabilidad. En suma, el “factor humano” acaba moldeando la nueva perspectiva, y por lo general, para mal. Otra falla, es que, y tal vez la más garrafal: Acaban haciendo lo que tanto criticaban de sus opositores.

Las ansias de protagonismo de los “nuevos poderosos”, como los “nuevos ricos”, terminan haciendo el ridículo y decepcionando a quienes hayan votado por ellos, ya no se diga, a los que emitieron el sufragio en contra. ¿Les parece familiar ese panorama, que, aunque muy sucinto, refiere hechos y realidades? Así pues, llegará muy pronto, la decisión ciudadana que marcará a esa “capillita cómo le llegue su fiestecita”.

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