¿MELÓN, O SANDÍA?

G. Saúl García Cornejo

La atención en variopintos personajes políticos, todos o casi, salen de momento. Aprovechan –y vaya, de qué manera- las coyunturas. Los medios de comunicación, claro, abonan esa semilla, que, no se sabe en verdad si producirá fruto, además, comestible o digerible.

Tales personajes se construyen o reconstruyen a partir de una “mercadotecnia política”, no siempre seria, sino “acorde” a lo que esos mercadologos consideran el aprovechamiento del acoplamiento a la oportunidad. Olvidan, sí, casi siempre el fondo, se apoyan, difunden, exaltan, sólo el matiz. Y es desde donde perfilan, apuntalan, incluso, creen o pretenden convencer, empezando por su “cliente” (Grupo o Partido, o aspirante), de un rotundo “éxito”. Es cierto, sí, que se requiere ingenio para un plan o proyecto mercadotécnico, incluso, desde un plano científico, dadas sus múltiples disciplinas y teorías para hacer bien un plan como ése.

Hoy, en la palestra están en primer término mediático, las mal llamadas “corcholatas”, así como algunos suspirantes o aspirantes a entrar en campaña política, para el 24, aunque dicho a sabiendas de que están rompiendo el orden jurídico-electoral y que, además, hay ya cientos de “quejas” ante el INE y que igual, no pasa nada todavía, pues hay que entender que dicho Organismo y/o el Tribunal Electoral, no pueden tampoco –por los tiempos legales- emitir alguna sanción, siendo una muy importante, más allá de la económica, ordenar el desechamiento de candidaturas. Imaginar que se le caiga su “corcholata” al preciso, es, casi imposible. Y guardando la esperanza, del “casi”, porque claro debe estar, que en México se respeta la Ley y hay, democracia.

Desde luego, podrán decir ustedes amables lectoras(es), que es importante la personalidad, el perfil, la trayectoria –eso sí, no inventada de última hora y menos, con falsas virtudes- de quienes ahora compiten, con todo y que sea fuera de tiempo legal. Lo que nos debe llevar a preguntar: ¿Los términos para que comience el año electoral, están rebasados por la realidad social? O sencillamente, lo que sucede en la actualidad es simple: No hay respeto por las Instituciones y las Leyes. Las dos posturas, son de tomarse en serio. No se debe perder de vista que en ambos casos, es un problema a resolver por de Poder Legislativo, aunque, con otra coyuntura, la participación cívica.

Luego, no creen ustedes, que por ello es de más importancia, incluso, definitoria del rumbo para México, antes de estar tan atentos con quién será la candidata o candidato a la Silla Mayor Nacional, qué: ¿La clave está en los siguientes diputados y senadores?

La ocurrencia o estrategia del preciso, en “adelantar los tiempos” –que no es otra cosa lógica, qué a él, es, a quien se le hace tarde- traerá consecuencias: dislocación de las “corcholatas”, destape de dispendio, una carrera atropellada, exhibición de carencias del perfil y ausencia real de liderazgo, pérdida de vista de que no todo se arregla ya, con mercadología. En palabras descriptivas: Se están Desinflando.

No es sorpresa para el más tímido observador, de que se están haciendo las cosas con la marca del pasado “terrible”: A modo del PRI, en sus momentos álgidos. El dedazo, matizado para los cándidos y muy visible para los que no olvidan la historia política mexicana, es lo de hoy, todavía. La manipulación de los ciudadanos (Las “masas” les llaman los trasnochados o malintencionados, o de plano analfabetas funcionales en la política). Y vaya, no es un secreto, por ejemplo, que en el sistema o mejor dicho en la cúpula del sistema, siguen algunos priístas, de aquél pasado infame, entre ellos dos que tres corcholatas. O de quienes al igual, creen que debemos seguir inmersos –como lo estamos, a pesar o en contradicción del discurso oficial- en el neoliberalismo, claro, ahora matizado de “progresista” o de “socialismo de mercado”. La misma “gata”.

Entonces: ¿Con quién iremos, con “melón, o con sandía? Así las cosas, sería la misma. Los dos son iguales en el fondo. La tercera “ola”, pues, debe salir de adentro, de la sociedad civil. Ya no hay justificación para el paternalismo, para soportar más engaños, para un presidencialismo viciado, arcaico que ya no sólo “huele”, sino qué está putrefacto. La única alternativa, por ahora y en razón de que sigamos madurando cívicamente, es cuidar más, quienes irán al Congreso Legislativo. Esa es la clave para ceñir a cualquier presidente, y más si pierde el foco en el camino, o peor, nos traicione, nos mienta.

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