EL MIEDO CIUDADANO

G. Saúl García Cornejo

Mis estimados lectores -sin distinción de género- como siempre, agradezco den unos momentos de su tiempo para estas reflexiones acostumbradas y de verdad, así sea. El tema de hoy, no ha sido tomado muy en serio, como debería ser.

Entre paréntesis, el INE acaba de ordenar el retiro de propaganda que dice: Xóchitl, ¡Va!, Porque, resolvieron, no lleva ninguna leyenda de su condición de “precandidata”. Esto en algún lugar de la ciudad de México. Parece que fueron sólo cuatro bardas. Podrá la coalición, mandar agregar esa leyenda. Aunque el comentario, es en razón de que no dan mismo trato a la propaganda de la candidata oficial, que dice, incluso, que ya es “presidenta” (sic). ¿Será qué no hay denuncia? En fin.

¿Qué es el miedo? Regresando al tema, dice Copilot (IA): “El miedo es una de las emociones primarias tanto para los seres humanos como para los animales. Se desencadena por la presencia real o imaginaria de un peligro, un riesgo, o una situación amenazante.” Las reacciones así, tanto de animales que carecen de discernimiento y los humanos -aunque los hay “irracionales”- son diversas en su efecto y alcances, principalmente el grado de ansiedad. Llega a situaciones extremas como el terror, que hasta en algunos casos, es paralizante.

Por supuesto, hay quien afirma que, puede tener un lado útil: La supervivencia, como una reacción defensiva o de adaptación circunstancial, incluso, positiva. Como llega a pasar en los actos reflejo. Se intentará evitar el peligro previsible o posible y se tomarán medidas cautelares o preventivas.

Luego, ¿Existe el miedo colectivo? Ya que se plantea, el miedo ciudadano. Para empezar, es claro que, el miedo, existe, es parte de nosotros. Y tiene grados emocionales o tipos, en particular para su estudio psicológico. Sin exclusión de los otros animales.

Es una emoción, que, en los humanos, según los estudiosos, se suman: el odio, o la ira, la repugnancia o, asco, como sentimientos negativos, al igual que el miedo. Sin embargo, hay polémica, pues el miedo se torna parte de nuestra vida emocional y es hasta necesario, para una adaptación.  

El miedo, se convierte en un verdadero problema, cuando trasciende al plano patológico: La fobia. Y así, hay distintas, que asocian al asco o la repulsión, y en esto, es tanto o tan extenso a los objetos o sujetos que existen o más limitado, que nos rodean. ¿Podrá imaginar que alguna persona tenga fobia al queso? Las hay, se llama “Turofobia”. Pero, regresando a la inquisición secundaria, el miedo colectivo. Podría parecer obvio, que va de lo individual a lo grupal, incluso, más allá, en lo social, aunque no es tan simple, amén de que hay quien dice que puede ser imitado, o “contagiado”, en una especie de histeria colectiva. Un ejemplo fresco: El huracán en Guerrero, por supuesto que motivó un miedo colectivo. Un miedo real, producto de un evento inminente y que se concretó en breve tiempo. De nuevo surge el punto toral: produce una reacción o debe: Huir del evento, de cualquier forma posible y al alcance.

¿Existe el miedo ciudadano? ¿Cómo puede definirse, conceptualizarse? En una manera del miedo colectivo. Surge, como se ha dicho aquí, por circunstancias de peligro posible, inminente, incluso, puede ser motivado por noticias falsas alarmantes o de violencia, inseguridad, de pérdida económica, sólo por mencionar algunos casos, aún, hipotéticos.

El problema, entre otros, es la manipulación o inducción al miedo, que, en política, tiene que ser pues, colectivo o de la ciudadanía sectorizada o en general. Así, un político venal, aprovecharía el miedo, por ejemplo, a generar más pobreza, inseguridad patrimonial, y en ello, cabe todo acceso a los servicios públicos. Y viene a colación, puesto que no falta político inescrupuloso que amenace a la población en crisis, que, de no votar por él o su facción, los ciudadanos perderán algún beneficio.

Genera pues, el miedo colectivo, una gradual desconfianza, resignación a que no es posible un cambio positivo, o, hasta indiferencia, como luego sucede, como efecto nocivo: El abstencionismo, mal pensado como una forma de resistencia civil.

Aunque, si lo vemos desde un ángulo positivo, el miedo colectivo o ciudadano, sirve de impulso para la movilización social, el reclamo abierto y público, igual, para estar mejor informados, pues se aplica así, esa teoría de la supervivencia, en este caso, de alcance social. ¿Será así la marcha que se califica de ser en defensa de la democracia mexicana? Veremos que pasa después del día 18 de febrero de 2024, y más, si tendrá en su momento, algún efecto en la elección. Ojalá y que sea para bien. Y por supuesto, que los morenistas y su líder máximo, deberían estar orgullosos de provocar esa participación, claro, si en verdad son demócratas. Y no andar descalificándola. Ese rollo, no mata la enjundia ciudadana, más bien, la motiva.

¿Qué opina, estimado lector?

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