SI DE CARCAJADAS SE TRATA…

Velia María Hontoria Álvarez

El humor es una de las herramientas más poderosas para conectar con las personas, pero también puede ser un cuchillo de doble filo cuando se trata de asuntos controversiales o delicados y aunque las disculpas después vengan, el daño es irreversible.

Tal es el caso de la polémica frase que pronunció el presidente Andrés Manuel López O. el pasado 28 de junio, en su conferencia matutina: “ lo mejor es que los liberen , sino, los voy a acusar con sus papás y abuelos”  esta declaración fue efectuada   en la tradicional mañanera y fueron motivadas por el secuestro de 14 trabajadores del penal de Ocozocoautla, en Chiapas; discurso que considero  bastante desafortunado pues una vez más, las expresiones  del señor López producen un triste amargor en la población que padecemos lamentables sucesos, ataques y sufrimientos ante las acciones de la delincuencia frente a una indefensa ciudadanía. Algunos pueden decir y restar importancia a esta nueva frase, más no hay manera de disculpar un tono que pareciera, busca ser velo o tapadera de temas trascendentes; su mandato de acusar, no es respetuosa ni con las víctimas, ni con las familias, menos aun con la gravedad del problema.

Entrando a contexto, expongo que  este secuestro de los trabajadores de la Secretaria de Seguridad y Protección ciudadana (SSy PC) es un hecho lamentable que  ocurre el pasado 27 de junio, cuando un grupo armado interceptó  un autobús que transportaba a 33 empleados administrativos; donde decidieron llevarse a 16 hombres y dejar a 17 mujeres en el lugar; esta acción se suma a los cientos de delitos de secuestro, asesinatos y desapariciones que ocurren a diario en nuestro país y ante los cuales nadie debemos acostumbrarnos y menos mofarnos. Al razonar estos hechos, entenderemos que el humor en la política, ofertado para crear vínculos con los ciudadanos debe ser usada con delicadeza  pues, aunque si bien puede generar simpatías, complicidad y adhesión en los escuchas fomenta de igual manera rechazo, indignación y resistencia según el grado de identificación o contraste con el emisor. Nuestro México, necesita fomentar vínculos de adhesión y unión desafiar a la delincuencia ridiculizando sus acciones o el poder que tiene ante esta indefensión inhibe la participación y fomenta esta dolorosa separación que hay entre los ciudadanos.

Dicen que para el humor se requiere talento, inteligencia, creatividad, propósito por eso en el discurso político debe usarse con responsabilidad, respeto y sensibilidad, teniendo en cuenta el contexto, el tema y el público. Nuestro país necesita acciones concretas, estrategias que abonen a la pacificación. Menos carcajadas irónicas y si más trabajo, educación, salud.

 El humor en el discurso político es un tema que nos concierne a todos los mexicanos, pues nos afecta como ciudadanos, como espectadores y como actores sociales. ¿Qué tipo de humor queremos escuchar de nuestros gobernantes? ¿Qué tipo de humor estamos dispuestos a tolerar o a rechazar? ¿Qué tipo de humor contribuye a la democracia y al bienestar común? Estas son algunas preguntas que podemos hacernos para formar nuestro propio juicio sobre este tema tan importante y tan complejo. Le invito a que comparta su opinión y sus experiencias al respecto, y a que siga informándose y participando en el debate público sobre los temas que nos interesan y nos afectan como país.

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