Claudia muy arriba en encuestas

EL “PEROL POLÍTICO”.

G. Saúl García Cornejo

Bueno sería analizar sobre las “candidaturas independientes”, por qué, no “pegan”. ¿Es por los que se atreven y asumen estar sin el halo partidista, y al final sí nacieron en un Partido? ¿Por qué la desconfianza? ¿Es sólo por falta de recursos, de poder político? O de plano, al desconfiar de nosotros mismos: ¿No es posible confiar en terceros?

No hay duda, vivimos en un “sistema político” a modo de las élites, quienes son los que van y luchan por el “poder”, dado que, desde ahí, protegen sus intereses y tejen lo que siga. La pugna que va desde los neoliberales contra de los supuestos socialistas o comunistas (Ahora llamados populistas), tiene un mismo fondo: El Poder, para poder actuar más o menos a sus anchas, puesto que, y reconocido el desconocimiento de una gran mayoría de ciudadanos, sobre sus derechos y obligaciones cívicas.

Pero, qué deberíamos pensar, sí en ambos casos reina el complot, contra todos aquéllos que resulten antagonistas, detractores, o simplemente, incómodos. El reciente caso de la fiscal de la ciudad de México, quien fue a la mera hora defenestrada y retirada “democráticamente” de su ámbito de poder, precisamente, por actos de corrupción política: Se dice, usaba su cargo para “cargar muertos” (delitos, pues) en los hombros de quienes estaban o están contra su “jefa”, la hoy candidata favorita del rancio inquilino de Palacio. Y surgen más dudas razonables: ¿Actuaba la fiscal, por instrucciones de su entonces “jefa”? Porque no es muy creíble que fuera por su cuenta, y más, que podría, como pasó al final, rebotarle esas acciones ilegales. Por más que le apostarán a la impunidad y, claro, a “ejercer el poder”. Lo que lleva también, a la confirmación que eso de que no son iguales, es difuso, en un escenario peor, falso.

Para colmo, ya la “acusan fuera de autos”, como dicen los abogados, es decir, sin que tenga algún efecto en un proceso legal, de haber plagiado su tesis profesional, que como ya se dijo aquí, no es tan inusual como debería. Y rematar, con que su “designado” para suplirla o substituirla temporalmente en su cargo, resultó con título y cédula de licenciado en Derecho, de dudosa procedencia y más, en vía ipso facto, o sea, de: ¡Un día para otro! Jamás visto, ni mandado a hacer en la famosa plaza de Santo Domingo. En fin. Todo nos indica la alta -y, perniciosa- improvisación de estos politicastros de la 4T.

Y acá, en nuestro dolido territorio municipal, no cantan tan mal esa improvisación o, hasta fraudes académicos, en dos que tres sujetos que quieren de menos, estar en la nómina municipal, soñando que Morena, puede darles espacio. Uno de ellos, claramente y de manera notoria, según los medios de información, andaba con “título” profesional falso y, cobrando sus buenos emolumentos. No importa que al final, haya negociado para no ser condenado, ya que, para eso, están los medios alternativos en que se acuerda pagar algún perjuicio y finalmente, no resultarán antecedentes penales, con todo y que sí se haya cometido el delito, pues se obtiene “el perdón del ofendido.” Así está el procedimiento penal, que parece hecho para proteger delincuentes, por lo que es “legal”. En fin.

Luego o antes o casi al mismo tiempo de la debacle (anunciada, en realidad) de la fiscal, salta a los medios otro gran dislate que, “ya se había acabado” (La corrupción política): El “moche” para la operación (pre, o, campaña, da lo mismo) de la señora C., nada menos que el 20% de la liquidación laboral de los trabajadores “activos” (los que no se fueron a huelga, <sic>; algo así como una friolera de 30 millones de pesos (suponiendo que tal liquidación fuera de $150 millones de pesos, pues hay quien afirma es por mayor cantidad). Por supuesto, aún, mera denuncia pública, se ignora si la hay penal (Y, además, se puede congelar mediante un “arreglo” político”). Y los implicados dicen que, “no hay pruebas.” Vaya pues, en el “sistema” todo puede pasar. Por otra parte, a la exfiscal, le darán su curul y con ello, inmunidad temporal -con la esperanza de que se olvide el asunto, o encuentren como “borrar pruebas, o acusadores”-.

En tal tesitura, los ciudadanos al final, seguimos en la ignorancia de la verdadera “personalidad” de tales gentes que dicen, quieren lo mejor para nosotros. Cabe la pregunta, que parece supina: ¿Cómo sería lo peor? La conclusión más acertada es: “En la casa del jabonero, el que no cae, resbala.”

Por supuesto no hay que esperar casi nada, para que victimicen a la exfiscal, ya desde Palacio, o en la “precampaña” (Aunque no debería ser un tema electoral, sino de la función pública), no es sorpresa que la cuchara presidencial sea más grande que las usadas en las mega cazuelas de mole oaxaqueño, más bien, apropiada esta, para un perol gigante, con un caldo acedo de corrupción. Y claro, dirán ustedes: No se trata de ninguna novedad, ya pasó, incluso, hubo un proceso legal electoral, en el caso de la hoy gobernadora del Edomex, cuando era presi en Texcoco, sólo con una nimia diferencia: El moche fue del 10% de los sueldos de quienes trabajaban en esa “administración”. Y aún, más allá, en los tiempos álgidos del PRI, sin soslayar que haya pasado igual, en otros regímenes de color diferente. Es, una regla no escrita en los Partidos Políticos mexicanos.

Desde luego, es seguro que el (im)preciso de Palacio, defenderá a ultranza a su delfina, la señora “C”. Exigió a San Juana: ¡Pruebas! (De risa: quien daría un “recibo del moche”. Aunque podría, haber algún registro, no es claro, porque la señora Martínez, “se negó”, según ella; sino de otros, o también, la mencionada, con su perfil de periodista experimentada, bien pudo grabar o tener algún tipo de prueba, porque si no, como explicar su decisión de destapar esa supuesta -por ahora- corrupción que es, además, de ser verdad y probarse, un delito electoral de efecto reservado, para los implicados. Las “mafias” están llenas de desconfiados, no sea que se la apliquen entre ellos, eso no pasará y si sucede, habrá consecuencias contra los infractores. Claro, todo fuera de la Ley). Ese pues, sigue siendo el “sistema”, lleno de regulaciones no escritas, pero a modo.

Mientras, aquí los criminales están desatados y las autoridades, bien gracias y, ¿Usted? No hay más diagnóstico que el consabido: vamos de mal a peor. Pero bueno, lo que les importa más, a tales “político”, son las elecciones y el triunfo electoral. En eso sí saben qué hacer. Por lo que no pocos intuyen o hasta aseguran que, son meras distracciones para tapar el problema mayor: La inseguridad. Ya vemos lo que pasa en el Ecuador. ¿Deberíamos poner las barbas en remojo?

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