DÍAS DE GUARDAR Domingo 17 de marzo de 2024.

*Libia: entre el desplome de Xóchitl y la ausencia de Diego; *Ricardo Villarreal complica la campaña de la alianza; *Fin del agripinato, condición para que Claudia se afirme

1.- Voto diferenciado es una realidad en el estado más panista de México

Después de los primeros 15 días de campaña presidencial y las correspondientes a la gubernatura del Estado, surge un escenario que obliga a redefiniciones en los cuartos de guerra de los partidos y de las candidatas, así como en el caso de los aspirantes a alcaldes, que deberán tomar providencias.

Las disputas creadas al interior de los partidos por las definiciones de las planillas para Ayuntamientos, las fricciones grupales o los debates suscitados en el escenario nacional sobre las campañas presidenciales, no parecen estar moviendo las preferencias de la elección que arrastra a todas las demás, donde lo más llamativo hasta ahora es que la candidata de la coalición obradorista, Claudia Sheinbaum, va muy por delante de su rival opositora Xóchitl Gálvez, en el estado que nunca ha podido ganar el propio López Obrador.

En las ciudades y carreteras del estado se observan pocos espectaculares con la imagen de la política hidalguense que se asume como sociedad civil. Frente a la proliferación de carteleras con la imagen de la aspirante a la gubernatura, Libia Denisse García, y la del candidato al senado, el ex gobernador Miguel Márquez, son escasas las que promueven a Xóchitl.

Esta circunstancia podría tener una primera explicación en el hecho de que la candidata presidencial no les aporta mucho a los candidatos locales, quienes prefieren defender su proyecto sin comprometerse en una cruzada que, hoy por hoy, parece perdida.

Ante una preferencia tan amplia en favor de Sheinbaum en la elección nacional, los candidatos locales de la corriente que ha sido hegemónica en el estado desde hace tres décadas, estarían replanteando sus prioridades.

Inyectar dinero local en la campaña nacional para ir en rescate de Xóchitl, puede provocar dispersión en los esfuerzos y motivar una reacción de Morena para intensificar su presencia en el estado. Pudiera ser que los esfuerzos locales no logren hacer reflotar las expectativas de Fuerza y Corazón por México, pero sí que lastren las proyecciones locales, donde la ventaja es más exigua que en elecciones anteriores.

Este cálculo está permeando también entre los candidatos a alcaldes en municipios donde Morena lleva la delantera en la elección federal. Algunos de los aspirantes a ocupar o mantener la titularidad de municipios en la entidad, están planificando campañas que se enfoquen en el voto diferenciado y que, respetando la decisión del voto en lo nacional, racionalicen apoyar en lo local una opción distinta.

Coinciden muchos de los protagonistas en que se trata de una elección absolutamente distinta a cualquier otra a la que hayan concurrido en el pasado y, en consecuencia, requiere enfoques novedosos.

No por nada, la candidata panista a la gubernatura ha decidido tomar medidas radicales y anunciar cambios cataclísmicos en la estrategia de seguridad, a lo que le seguirán otras posturas en ese mismo sentido, para mandar el mensaje de que el “nuevo comienzo” no es solo retórica como la del “golpe de timón” del actual gobernador.

La estrategia de la campaña panista ya ha provocado escozor en los círculos cercanos al gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, quien lejos de estar preocupado por las tensiones internas de su proceso sucesorio, decidió vacacionar en Japón en una gira de inversiones ya captadas desde antes de planear el viaje.

Sin embargo, nadie más que el propio gobernador parece tener la capacidad de cerrar las diferencias que surgen naturalmente en un proceso de recambio. Hace seis años fue el propio Miguel Márquez quien mantuvo bien atadas las estrategias del candidato y el gobierno, a grado tal que terminó heredando tres cuartas partes del gabinete a su sucesor.

En ausencia de Diego Sinhue, quien parece tener prisa por abandonar el cargo, la necesaria señal de deslinde que requiere la campaña de Libia para mantener y afianzar su precaria ventaja, puede terminar convirtiéndose en un divorcio irremediable con el gobierno saliente.


2.- Ricardo Villarreal depone a candidata y abre litigio en el PAN de San Miguel

La defensa de su abollado cacicazgo en San Miguel de Allende, llevó al diputado federal Ricardo Villarreal García a una intensa conspiración que rindió frutos al deponer a la planilla encabezada por Claudia Romina Correa y postular una nueva lista de candidatos con Verónica Agundis Estrada como aspirante a la alcaldía.

Cercana al clan, Agundis Estrada ha sido diputada federal, funcionaria municipal y síndica en la última administración de Luis Alberto Villarreal. Su candidatura emergente pretende establecer una postura más combativa frente al intento de reelección del priista Mauricio Trejo, esto pese a que PAN y PRI van unidos en las candidaturas de Libia Denisse García y Xóchitl Gálvez.

La situación ya resultaba complicada para la alianza Fuerza y Corazón por México, pues la división a nivel municipal, acentuada por la rivalidad personal entre Trejo y los Villarreal, puede abrir un espacio de oportunidad al candidato repetidor de Morena, Ricardo Ferro Baeza.

Sin embargo, lo peor estaba por venir: la candidata a la primera regiduría de la planilla de Romina Correa, Martha Alejandrina Ledesma interpuso hace unos días una inconformidad ante la Comisión de Procesos Electorales del PAN estatal en contra del acuerdo mediante el cual se sustituyó a la planilla de la que formaba parte.

Ledesma argumenta en su reclamo que pese a que fue conminada en varias ocasiones, al grado de ser amenazada, por el presidente estatal del PAN, Eduardo López Mares, para renunciar a la postulación, nunca lo hizo, por lo que se acoge a la protección de sus derechos políticos y en su litigio va acompañada por dos abogados que no son precisamente una pera en dulce, el ex presidente del Instituto Electoral del estado, Mauricio Guzmán Yáñez y el ex consejero del mismo Santiago López Acosta.

Así, además del divisionismo provocado por su pugna personal con Trejo, ahora Ricardo Villarreal ha metido en una complicación jurídica a su partido, pues incluso si al interior del PAN fallan en contra de la candidata a regidora sacrificada, el juicio puede seguir a través del Tribunal Electoral, recorriendo todas las instancias.

Por otra parte, si en un afán de negociar se repone a Martha Ledesma en la candidatura, se sienta un precedente que puede muy bien ser aprovechado por otros integrantes de la planilla, complicando la campaña de Verónica Agundis.

En todo este lío, lo que se aprecia es que a Ricardo Villarreal no le importa en absoluto el daño que le pueda causar a las campañas por la presidencia y la gubernatura, sino solamente privilegiar sus intereses muy particulares.

Como si el horno estuviera para bollos.

3.- Tras zipizape litigioso en la UG, urge que rectora asuma el mando

La denuncia penal por daños contra los estudiantes que encabezaron el movimiento del pasado septiembre, fue un conflicto heredado del cual no se supo deslindar a tiempo la nueva rectora de la Universidad de Guanajuato, Claudia Susana Gómez.

Fue necesaria la denuncia en la mañanera presidencial y la intervención de la SEP para establecer una mesa de diálogo y nuevos acuerdos que atenuaran un conflicto que amenazaba con agudizarse en el peor momento, justo en tiempos electorales.

Con su inacción y dejar que corrieran los acontecimientos, la rectora anuló la buena impresión que había provocado al encarar el diálogo directo con las colectivas estudiantiles que protestaron durante el proceso de su propia designación.

En lugar de profundizar ese diálogo y respetar los acuerdos, se optó por un intento de golpe a trasmano, muy en el estilo de Luis Felipe Guerrero Agripino (solo hay que recordar la desafortunada “toma del Correo”), que de entrada marcó a la gestión de Claudia Susana con un innecesario tono de continuismo y complicidad.

Dentro de muy poco, a la vuelta de unos meses, habrá una nueva administración estatal y también un nuevo fiscal general del estado en lugar de Carlos Zamarripa, el amigo incondicional de Agripino y el factor de amedrentamiento hacia los estudiantes.

Si la rectora general no aprovecha estos acontecimientos para plantear una distancia frente al grupo político que la prohijó, puede estar comprometiendo el resto de su gestión.

A fin de cuentas, la autonomía universitaria, a la que aludió Claudia Susana en su respuesta a las manifestaciones estudiantiles de esta semana, solo es funcional en la medida que hace a la Universidad capaz de resolver sus propias contradicciones.

De construir un escenario de conflicto permanente con una parte de sus alumnos, que como se dejó ver en la manifestación feminista del 8 de marzo son muchos más de los siete denunciados penalmente, la nueva gestión universitaria puede convertirse en un problema para el gobierno que emerja de la elección de junio próximo.

Difícilmente se puede echar mano del argumento de la autonomía si la UG se convierte en un quebradero de cabeza para quienes aportan el 50 por ciento de su presupuesto.

Claudia Susana Gómez ya es rectora por obra y gracia de Luis Felipe Guerrero. Ahora tiene que ganarse el respeto de la comunidad universitaria, lo que pasa por ejercer el cargo con dignidad y sin dobles agendas. Y eso apenas comienza.


Arnoldo Cuéllar Ornelas
@arnoldocuellaro

Periodista, analista político. Fundador del Laboratorio de Periodismo y Opinión Pública, medio digital y asociación civil.

https://voceslajabajio.com.mx/wp-admin/post-new.php

Deja un comentario

Translate »

El contenido de esta información, está protegida por derechos de autor.