DÍAS DE GUARDAR Domingo 31 de marzo de 2024


Inseguridad y elecciones: doble disputa por los municipios; *Candidaturas de Morena exhiben escaso trabajo político; *Pese a compromisos, persisten amenazas contra buscadoras


1.- No cesa la violencia en el arranque de las campañas municipales

La crisis de seguridad no ocurre solo en la ciudad de Celaya y sus municipios vecinos, que han sido exhibidos como ejemplo de una descarnada guerra urbana en medios nacionales e internacionales. Con menos exposición están municipios como Irapuato, León y San Francisco del Rincón, donde el crimen no parece que vaya a dar una tregua en la temporada electoral.

Al mismo tiempo que se celebraba un multitudinario concierto gratuito en la Feria de las Fresas, financiado con recurso estatal extraordinario, la ciudad de Irapuato vivía un viernes violento con media docena de ataques criminales en diversos puntos del municipio, que dejaron un saldo de 3 asesinados y 9 heridos.

Así inicia su encomienda el alcalde interino Rodolfo Gómez, mientras la edil con licencia Lorena Alfaro prepara el arranque de su campaña por la reelección.

En León el incremento de homicidios durante la administración de la alcaldesa Alejandra Gutiérrez, ya con licencia, obligó al relevo del secretario de Seguridad heredado de Héctor López Santillana, Mario Bravo Arrona, pero el cambio aún no hace diferencia pues se mantiene la tasa de dos asesinatos diarios.

Mención aparte merece el municipio de San Francisco del Rincón que, con una población diez veces menor a la de León, también muestra una violencia excesiva sin que esto parezca preocupar a sus autoridades municipales. El alcalde Antonio Marún buscará la reelección en esas condiciones y ya se ha separado del cargo para que ejerza el interinato la síndica Rebeca Espinosa.

En Celaya, mientras el ex priista y ex independiente Javier Mendoza, va por una reelección muy comprometida negándose a abordar el tema de la inseguridad, la ciudad es un verdadero campo de batalla donde los asesinatos de policías se han convertido en la constante.

Mientras tanto, en una extraña operación de relaciones públicas, la policía municipal en manos del ex mando federal, Jesús Rivera Peralta, se ha convertido en huésped de “corresponsales de guerra” que no por pertenecer a renombrados medios dejan de dar al fenómeno criminal un tinte de amarillismo.

Las ciudades del corredor industrial de Guanajuato son una muestra de la doble batalla que está por iniciar no solo allí, sino en la mayoría de los municipios de la entidad. Mientras los partidos se disputan un poder político cada vez más acotado, en las calles está ocurriendo una competencia por los mercados criminales que parece no estar desconectada de lo primero.

Esto ocurre además en un escenario distinto al de las pasadas elecciones, pues el temprano anuncio de la candidata panista a la gubernatura, Libia Dennise García Muñoz Ledo, para romper la continuidad de dos sexenios de la dupla Carlos Zamarripa-Alvar Cabeza de Vaca, amenaza con convertirse en un factor adicional de desestabilización de la esfera criminal.

Ciertamente, la seguridad en Guanajuato ha tenido un grave déficit en los últimos años, donde ni las inversiones cuantiosas en tecnología, equipamiento, capacitación, sueldos y prevención, han logrado abatir la monstruosa impunidad y solo obtuvieron un descenso marginal en el número de homicidios frente al pico histórico del año 2020.

Sin embargo, la terminación de un ciclo de duración inédita en el control y las complicidades del aparato de vigilancia y de persecución del delito en el estado, necesariamente dará lugar a reacomodos y una inevitable desestabilización en los próximos meses, tanto los de las campañas como el periodo previo al cambio de poderes.

Ciertamente, la candidata panista se encontraba frente al dilema de mandar la señal de cambio o sufrir las consecuencias de la crisis generada por el desgaste del aparato policial-ministerial, que además ha sido el blanco predilecto de las críticas tanto del presidente de la República como de su partido.

Callar sobre los dos funcionarios tenía un costo electoral que García Muñoz Ledo no podía darse el lujo de enfrentar, en la que se presenta como la elección más competida del ciclo panista en Guanajuato.

Anunciar el cambio puede tener un costo sistémico que habrá que arrostrar, máxime porque tanto Zamarripa como Cabeza de Vaca no se disciplinan en las estructuras del gobierno saliente de Diego Sinhue Rodríguez quien los ha dejado ir a su aire y no se refiere a ellos más que para defenderlos de los ataques presidenciales y alabar su desempeño.

Así vamos a las campañas municipales, con dos terceras partes de los ayuntamientos encabezados por alcaldes interinos, con un terremoto político en el área de seguridad y con una confrontación histórica entre el gobierno federal y el estatal salientes.

Como dice Gardel en Malevaje: “Ya no me falta pa’ completar/ Más que ir a misa e hincarme a rezar”.

Frente a este panorama, no nos queda a los ciudadanos otra salida que extremar la sensatez.


2.- La desorganización de Morena le cobra factura en sus candidatos

Con una elección que se ha convertido prácticamente en un plebiscito sobre la continuidad o el cambio del proyecto lopezobradorista, el partido Morena en Guanajuato tenía una oportunidad histórica para buscar la alternancia tras 33 años de panismo, después de que en apenas dos elecciones desplazaron al PRI como segunda fuerza política.

Para ello era necesario consolidar un partido político que actuara en forma permanente en la organización de cuadros y en la capitalización del activo que significa la popularidad de Andrés Manuel López Obrador, quien repuntó para superar al gobernador Diego Sinhue Rodríguez, pese al acentuado arraigo del panismo en la entidad.

No parece que esto se haya logrado ni con el sorprendente pacto entre el titular de Profeco, Ricardo Sheffield, y el delegado de la Secretaría del Bienestar, Mauricio Hernández, que les permitió desplazar a las corrientes de Ernesto PrietoAntares VázquezMalú Micher y Ricardo García Oseguera, para hacerse del control político del comité estatal de Morena.

Los nuevos dirigentes, Adriana Guzmán Cerna y Jesús Ramírez Garibay, primero no quisieron o no pudieron reagrupar a las tribus del partido; después, al llegar los tiempos electorales, agravaron las divisiones con la inclusión de chapulines y advenedizos, lo que ha producido dolorosos desprendimientos que vienen a impactar la campaña por la gubernatura.

El hecho de que diversas encuestas coloquen a Claudia Sheinbaum, la candidata presidencial de la coalición Sigamos Haciendo Historia, por encima de su homóloga Xóchitl Gálvez, de Fuerza y Corazón por México, le daba a Morena la posibilidad de competir con éxito en importantes alcaldías de Guanajuato e, incluso, en la elección estatal.

Sin embargo, esa circunstancia tenía que haber sido reforzada por excelentes cuadros a nivel municipal.

Que no haya ocurrido de esa manera y que haya sido por demás accidentada la ruta de selección de las planillas municipales pone en evidencia una vez más la falta de trabajo político permanente, la formación de cuadros y la aún débil institucionalidad de Morena.

Si de nueva cuenta en 2024 la posibilidad de alternancia sigue sin hacerse presente en Guanajuato, está vez no será solo por el control político que ejerce el panismo desde posiciones de poder, sino también y en buena medida por las omisiones y la incompetencia de quienes tienen a su cargo el movimiento de la Cuarta Transformación en el estado.

3.- De nueva cuenta, atentado contra buscadoras

Dos hombres no identificados trataron de ingresar por la fuerza al domicilio de Nailea Carreño, integrante del colectivo de búsqueda celayense Una Promesa Por Cumplir. Los hechos ocurrieron la madrugada del viernes y motivaron una denuncia pública de la organización y una exigencia de protección a las autoridades estatales y municipales.

Sin embargo, el secretario de Gobierno Jesús Oviedo Herrera, a quien iba dirigido el exhorto, no ha respondido al menos de manera pública. Su último tuit, el día anterior, fue para compartir su asistencia a un evento en el Club Irapuato, junto con la alcaldesa y un cronista deportivo.

El alcalde de Celaya, Javier Mendoza, prefiere callar sobre temas de seguridad, quizá por eso su último tuit resulta por demás emblemático: compartió el Jueves Santo su asistencia a la Procesión del Silencio. Ayer sábado se retiró del cargo bajo la modalidad de una licencia, para acudir a la campaña en la que pretende reelegirse.

Lo delicado es que las amenazas contra las buscadoras son reales como se vió en los casos de Teresa Magueyal, asesinada ahí mismo en Celaya hace un año, y Lorenza Cano, quien se encuentra desaparecida en Salamanca. Sobre ambos casos, la Fiscalía del Estado aún tiene mucho que explicar.

Las tres candidatas en campaña han realizado pronunciamientos sobre el preocupante tema de las desapariciones y al menos dos de ellas, Yulma Rocha y Libia García, se han reunido a escuchar a las colectivas de buscadoras. Por encima de los partidismos, es urgente un llamado a que cese la revictimización y a que el estado se haga cargo de la protección.

Sobre el tema poco se ha escuchado al gobernador Diego Sinhue Rodríguez, en cuya esfera cae ahora la responsabilidad de proteger a las activistas. Esta semana el mandatario se presentó en las labores de combate al incendio que afectaba la Sierra de Santa Rosa y lo compartió intensamente en sus redes.

Hay otros fuegos que también deberían merecer su atención.


Arnoldo Cuéllar Ornelas
@arnoldocuellaro

Periodista, analista político. Fundador del Laboratorio de Periodismo y Opinión Pública, medio digital y asociación civil.

Deja un comentario

Translate »