DÍAS DE GUARDAR Domingo 9 de junio de 2024


*León le respondió a Xóchitl, Guanajuato, no; *Inseguridad: herencia envenenada de Diego Sinhue; *Derechos humanos no son prioridad en Guanajuato


1.- León, el hueso más duro de roer para la 4T

El mapa de la elección presidencial del país, en la noche del 2 de junio, se pintaba de guinda en diversos tonos, con una sola mancha azul: Aguascalientes.

En el pequeño estado vecino, Xóchitl Gálvez se alzó con el triunfo sobre Claudia Sheinbaum por una apretada ventaja de 3.2 puntos porcentuales, que significaron 305 mil votos contra 283 mil, apenas 22 mil sufragios de diferencia.

Sin embargo, esas cifras nada tienen que ver con lo que ocurrió en la ciudad de León, en Guanajuato. Una urbe con una población 20 por ciento mayor a la del estado de Aguascalientes, donde Gálvez obtuvo casi 400 mil votos, el 51 por ciento de los emitidos, por 292 mil de Sheinbaum, apenas un 38 por ciento, es decir, 13 puntos de diferencia y más de cien mil boletas cruzadas de ventaja.

Si León fuera un estado, el triunfo de Xóchitl Gálvez hubiera sido de mayor contundencia que el de Aguascalientes. Ya hace algún tiempo, Andrés Manuel López Obrador había reconocido en una mañanera que ganar Guanajuato para su movimiento era posible, pero que hacerlo en León lo veía francamente cuesta arriba. Así ocurrió este dos de junio.

La considerable desventaja no logró superar al voto de la morenista en el resto de Guanajuato, estado que terminó ganando por 1 millón 302 mil votos contra 1 millón 103 mil de la panista, sin embargo, León y sus conurbaciones marcan un territorio que empieza a distinguirse del resto de la entidad.

Esto pasó en una ciudad que Xóchitl sólo visitó una vez en la campaña, donde prácticamente no se colocaron espectaculares y a la que no contempló para sus cierres de campaña.

El apoyo de los leoneses a la candidata de la alianza PAN-PRI-PRD fue orgánica, ni siquiera motivada por las caravanas eventuales en la zona centro, ni por las marchas rosas que nunca lograron concentraciones significativas.

El efecto Xóchitl, una movilización, silenciosa y efectiva, le dio una ventaja importante a la candidata a la gubernatura Libia García y a la aspirante a la reelección en la alcaldía, Alejandra Gutiérrez. Esta última ha festejado ser la alcaldesa más votada del país.

Frente a la derrota fulminante en Celaya y en 8 distritos federales, ganados por Morena; frente a la pérdida de la mayoría en el Congreso local, la parte dura del panismo parece refugiarse en León y sus municipios aledaños, incluso Silao que recuperó de Morena por pocos centenares de votos.

La situación también marcará deslindes al interior del panismo. La alcaldesa reelecta, Alejandra Gutiérrez, puede presumir de lo bien que le fue, incluso con una campaña que al final resultó más productiva por el paraguas de Xóchitl que por el esfuerzo propio, Esta situación seguirá alimentando su aspiración de ser candidata a la gubernatura en el 2030.

Sin embargo, sería un error que esa situación se preste a confrontaciones tempranas. Más allá del triunfalismo en el localizado territorio occidental de Guanajuato, el PAN está enfrentado a una crisis nacional y estatal. De no entenderlo, incluso el islote azul, tan ambicionado por Morena, correrá peligro en los siguientes episodios electorales.


2.- Diego Sinhue: acusaciones al aire

Desde el inicio de su mandato, en 2018, el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo decidió que el problema de la seguridad no era su prioridad.

Pese a la ingente circunstancia de la violencia asolando municipios completos, decidió recargar el problema en el procurador al que convertiría en fiscal autónomo, Carlos Zamarripa; en el secretario de seguridad, Alvar Cabeza de Vaca, y, por no dejar, en su primer secretario de gobierno, Luis Ernesto Ayala.

Incluso reforzó al equipo con una vocería, la de Sophia Huett, diagnosticando que un problema del área era “su mala relación con la prensa”. A partir de ahí, se lavó las manos.

Cuando el nuevo gobierno federal emprendió la cruzada contra el huachicol y la persecución de líder del cártel de Santa Rosa, José Antonio Yépez, el gobernador se entusiasmó y declaró la recuperación del estado de derecho en la zona, anunciando con triunfalismo la construcción de un plantel del Instituto de Formación Policial del Estado, enclavado en el corazón del imperio criminal de El Marro.

A la fecha hay una barda perimetral, unas torres de vigilancia y una incipiente edificación. La obra es constantemente vandalizada y los propios contratistas no se sienten seguros en la zona. El estado de derecho sigue ausente y el compromiso de concluir la instalación y echarla a andar, quedará en manos de la próxima gobernadora.

Sinhue se embarcó en devaneos como el de querer convertir a Guanajuato en una imitación de Singapur, agenda en la que embarcó a su primer secretario de Desarrollo Económico, Mauricio Usabiaga, a quien le dio las gracias a mitad del sexenio y hoy se ha convertido en crítico del gobierno en el que participó.

Se ilusionó con un programa utópico de combate a las adicciones, importado de Islandia (mientras más exóticos los lugares, parecían emocionarlo más), el Planeth Youth, del que encargó a su Secretario de Salud, que tan bien librado salió de la pandemia, Daniel Díaz, solo para terminar cesándolo por un opaco episodio de abuso de poder que nunca fue esclarecido.

Así, a trompicones en diversas políticas públicas, unas simples ocurrencias, otras solo imagen propagandística, Sinhue se abandonó y prácticamente no volteó a ver el tema de la inseguridad y la violencia. La respuesta a los reporteros de “pregúntenle a Sophia”, cada vez que ocurría una nueva masacre o hecho sangrienta, se convirtió en un chascarrillo para los medios.

Por eso llama la atención que en estos días de resaca postelectoral, cuando le quedan 15 semanas en el cargo, el gobernador se aventura a lanzar una acusación desmesurada: al menos 8 funcionarios electos, entre alcaldes y diputados, tendrían vinculaciones con la delincuencia organizada y esto se sabía desde antes de las elecciones por reportes vertidos en la mesa de seguridad del estado, la instancia donde confluyen dependencias y corporaciones federales y estatales.

Es la misma mesa de seguridad a la que Diego Sinhue se habría resistido a asistir en los primeros años de su mandato y que solo atendió, con intermitencias, después de haber recibido un regaño mañanero de Andrés Manuel López Obrador.

La declaración suena irresponsable por tiempo y por forma.

¿Qué hacemos con los presuntos asociados a delincuentes que ya recibieron sus constancias de mayoría?

¿Cómo deben tomarlo los ciudadanos a los que representarán y gobernarán?

¿Qué harán al respecto el gobernador, el fiscal y el secretario de seguridad durante los próximos 3 meses y medio en que aún tienen responsabilidades y funciones?

¿Arrojará Sinhue el regalo envenenado a la esfera federal y se lavará las manos?

¿Puede considerarse a esa actitud como responsable con sus gobernados?

El gobernador, que nunca quiso ocuparse de la inseguridad, que eligió voltear a otro lado y lanzar acusaciones mientras se justificaba, hoy quiere incendiar la pradera antes de irse, sin iniciar una sola acción para dar consistencia a sus palabras.

Queda claro que nunca le importó gobernar, sino solo disfrutar del poder.

3.- La diversidad y las promesas del gobierno que viene.

Entre las herencias nada gratas que el gobierno de Diego Sinhue Rodríguez está dejando para Libia Dennise García, se encuentran los pendientes para armonizar las leyes locales con el marco federal y con los estándares derivados de sentencias de la Suprema Corte de Justicia en materia de derechos humanos para todas las personas.

Los compromisos de Sinhue con los grupos de presión fácticos de la derecha, quizá establecidos desde sus propias convicciones personales, quizá bajo presión política, mantienen a Guanajuato con un rezago en materia de reconocimientos a los grupos de la diversidad sexual, que entretanto han aumentado su presencia en la entidad, además de su activismo político en todos los partidos.

El gobierno que se va se dio maña para entorpecer la adecuación de los marcos normativos con los avances a nivel nacional.

Un ejemplo de ello es como sacó la circular administrativa sobre los matrimonios de personas del mismo sexo, solo para postergar la reforma al Código Civil, donde por lo menos se dio la coyuntura de que la secretaria de Gobierno y hoy gobernadora virtual, Libia García diera la cara para asumir su responsabilidad como funcionaria.

Otro ejemplo es como la aprobación de la nueva Ley de Diversidad Sexual, en febrero pasado, no obstante tener el respaldo unánime de la Legislatura, debió esperar 4 meses en un cajón para que el gobernador la publicara hasta pasadas las elecciones, poniendo en evidencia la utilización política del reconocimiento de derechos.

Ahora el tema es el reconocimiento legal a las identidades trans y no binarias en el Código Civil, ese mismo ordenamiento que no ha sido modificado para darle pleno estatuto legal al matrimonio igualitario. Con su negativa a modificar la ley, el Congreso del Estado incumple estándares de reconocimiento de derechos establecidos en la jurisprudencia mexicana y en tratados internacionales firmados por el país.

Ahora, en la resolución de un amparo interpuesto por organizaciones de la diversidad, el Juez Primero de Distrito del Poder Judicial Federal ha ordenado al Congreso del Estado debatir y legislar en la materia. Quedan 3 meses y apenas 3 semanas de sesiones en la actual legislatura, lo que complica que el tema pueda revisarse con el cuidado que amerita.

Sin embargo, ya desde algunas instancias directivas del panismo que aún controla el Congreso de Guanajuato y que no lo hará por mucho tiempo ante la reciente pérdida de posiciones electorales, se plantea litigar la resolución del amparo, es decir, seguir resistiéndose al reconocimiento de derechos.

Serán largos los poco más de 100 días que le restan al gobierno de Sinhue y al arribo de Libia García a la gubernatura, para saber si como lo ofreció en campaña y lo dice su historia política, la nueva mandataria cumple los compromisos en materia de reconocimiento a derechos y le da un vuelco a la parte más atrasada del panismo en Guanajuato.


Arnoldo Cuéllar Ornelas
@arnoldocuellaro

Periodista, analista político. Fundador del Laboratorio de Periodismo y Opinión Pública, medio digital y asociación civil.

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