¿POR FIN VEREMOS LA CONGRUENCIA EN MATERIA ELECTORAL?

G. Saúl García Cornejo

Con cierto espíritu animoso, acabo de ver una noticia: El proyecto de sentencia que se “cocina” en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF, por sus siglas), presentado por la Magistrado Janine Otálora Malassis, qué de manera inusitada –al menos para los observadores más cándidos, o cuatroteros- considera un fraude a la Ley (Constitución y Leyes Secundarias, en materia Electoral), el “proceso interno” que llevan a cabo, MORENA y El Frente Amplio por México, para después y, esa es la verdad, nombrar a la persona que va a contender por la Silla Mayor Nacional. Y señala en su proyecto, que es evidente el propósito de quienes están como precandidatos y en precampaña, sin que lo admitan a pesar de lo notorio y en ello, estriba la simulación y el engaño. Incluida pues, doña Xóchitl. Parece que este miércoles 19 de julio, se resuelve este asunto.

Para entender un poco más esa circunstancia, hay que decir qué, tiene que tratarse de un acto jurídico, es decir, haber una acción y ésta contener apariencia de legalidad, pero lesiona el alcance de equidad, de igualdad ante la ley, la legalidad con que la norma legal se conforma y además, su teleología (su finalidad, efectos, protección, razón legal, etcétera), incluso, no importa si hay o no intención de transgredir o eludir la norma legal, sino que se origine el resultado: La ilicitud. Es pues, un quebranto con un resultado.

La Magistrado Otálora, está en lo cierto, y aquí ya lo había señalado: Hay ilegalidad en el proceso, se le llame de otra manera para eludir la aplicación de la Ley, lo cual es una idea, además de supina, peligrosa sí se sienta un precedente. Sin dejar de ver que las leyes, no son estáticas, pero igualmente legal resulta que, se necesita como una condición sine qua non, agotar otro proceso, el legislativo para cambiar las normas y entonces, sí, si el caso fuere, imponer otros términos y plazos para hacer campañas políticas y todo lo que de ahí, redunde o resulte.

Otra situación, que igual de manera atinada, considera la Magistrado aludida, es el dispendio por esa misma razón, ilegal, injustificada y peor, opaca, sin rendición de cuentas y menos, transparencia. El proyecto, de prosperar, que debería, impondrá la suspensión inmediata de tales “procesos” y obligaría a Partidos y contendientes, a esperar el momento oportuno, legal del proceso político-electoral. Y no se estarían ni violentando derechos de esos actores, ni yendo más allá de lo que la Constitución y sus leyes secundarias, en materia Electoral, mandan y deben acatarse.

Otro efecto vinculatorio, de aprobarse ese proyecto, es que la propaganda sea retirada. Falta ver sí los otros Magistrados, son congruentes y consecuentes ellos mismos, con la legalidad y con sus deberes judiciales. Y sí no están, como dice el preciso, “cuchareados”. Desde luego, que hay más, porque tales conductas pueden constituir la comisión de delitos electorales y pues, también debería sancionarse. Tampoco es descubrir el hilo negro, ni traición a la Patria. Es sólo aplicar la Ley. Y claro, si se amerita, incluso, inhabilitar a los hoy suspirantes para el proceso electoral.

Hecho lo proyectado, entonces sí, creeremos que vivimos en un País y bajo un régimen democrático. Pero al final, también puede valer más la consigna de Chava Flores: “A qué le tiras cuando sueñas mexicano”.

¿Ustedes que opinan

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