DÍAS DE GUARDAR Domingo 11 de febrero de 2024

*Ricardo Sheffield por debajo de las expectativas; *Manrique y Márquez: el PAN sin mano izquierda; *Mujeres buscadoras: el ejemplo de la dignidad


1.- Sheffield topa a Morena en Guanajuato

Nada contenta se fue Claudia Sheinbaum de su gira por Guanajuato hace una semana. La impresión de que Morena en la entidad no crece, que nadie hace la tarea política y que el apoyo desde el ámbito nacional no tiene respuesta en los cuadros locales, puede mermar el apoyo y la consideración que hasta ahora le habían sido entregados a Ricardo Sheffield Padilla.

Que no hubiese el menor control de daños para que la presencia de la candidata que avanza incontenible en las encuestas nacionales se viera empañada por las desavenencias locales, que el propio Sheffield contestara con chistoretes a las interrogantes de la abanderada de la Cuarta Transformación, no fue la mejor manera de responder a la confianza otorgada.

Incluso mostrar ignorancia frente al origen de la candidatura del empresario televisivo Jorge Rodríguez Medrano, fue un fingimiento que se evidenció rápidamente, pues uno de los principales promotores de ese personaje ha sido Jesús Ramírez Garibay, secretario de Morena y hombre de Sheffield en el comité estatal.

El ex panista que dirigió la Profeco y tuvo un lugar privilegiado al lado de Andrés Manuel López Obrador semana a semana, logró el impulso y las conexiones suficientes para desplazar a los cuadros fundadores del partido en Guanajuato, como Antares Vázquez y Ernesto Prieto.

Sin embargo, ya con la candidatura al senado en la mano y la de Alma Alcaraz, su aliada incondicional, por la gubernatura, no parece haber tenido la capacidad para eficientar la organización interna del partido y convertirlo en una maquinaria con la credibilidad para retar al panismo aposentado en Guanajuato hace tres décadas.

Las mediciones del posicionamiento electoral al término de las precampañas no muestran crecimiento.

Las disputas por las candidaturas en los municipios exhiben desorganización, dobles discursos, desconocimiento del terreno y falta de inteligencia estratégica.

El tema es que Sheffield ha sido el actor al que se le ha concedido mayor credibilidad en los ámbitos de decisión nacional, por lo mismo, es al que se le responsabiliza de tropiezos como el que está significando el desgarramiento interno por la candidatura en la capital y otros municipios, lo que solo parece estar beneficiando al PAN.

En estos años de vinculación con Morena, Sheffield no parece haber madurado como político y en lugar de sobreponerse a las intrigas pedestres de sus adversarios de la vieja guardia, ha decidido entrar a ese mismo lodazal, con lo que ha comprometido el capital político que le entregó Sheinbaum en el arranque de este proceso electoral.

Hay en los círculos nacionales de Morena quienes están pensando que las antiguas conexiones panistas del aspirante al Senado se han refuncionalizado y que podría estar manteniendo un doble juego, donde aseguró su vigencia política, por una parte, pero por la otra sacrificó las expectativas de competitividad de Morena en la elección estatal.

Sheffield se colocó en una tesitura que no deja de resultar sospechosa: él será ganador, aun perdiendo.

De no aplicarse en los próximos días para atenuar los conflictos y generar una plantilla de candidatos locales que le sumen a la marca y le permitan al menos mantener la ventaja de Claudia Sheinbaum sobre Xóchitl Gálvez en la elección federal, aunque se perdiese la elección local, el ex director de Profeco no solo vería truncado su crecimiento y el de su grupo político en el sexenio que viene, sino que pasaría a una posición absolutamente marginal.

Y ni siquiera sería una opción regresar al PAN, pues alguno de sus enemigos, como Adán Augusto López, podrían hacer leña del árbol caído, con los expedientes abiertos en Profeco.

Sería una historia trágica, tras seis años de hacer méritos y dar múltiples batallas, fallar a la hora buena. Aunque tampoco sería el último al que se le cae la sopa del plato a la boca.


2.- La trituradora panista y sus damnificados

En una semana, dos panistas de prosapia se sintieron lastimados por decisiones que modificaron candidaturas ya otorgadas por dedazo, uno de ellos al extremo de renunciar al partido y a su cargo en el gobierno para de inmediato darse de alta en el vilipendiado partido de enfrente.

La antidemocracia y la concentración de decisiones en el PAN no empezaron ayer. Diego Sinhue Rodríguez fue el primer candidato elegido in péctore por el gobernador Miguel Márquez e impuesto a su partido por una designación a la que se plegaron sus órganos colegiados sin chistar.

Esa lección quedó tan en la médula del joven político leonés que en alguna entrevista reconoció abiertamente que “los procesos democráticos dividen al partido”, mostrándose partidario de las decisiones unilaterales y las posteriores concesiones de puestos y sueldos para cicatrizar las heridas.

Por eso, en la etapa de Sinhue fue posible dejar el partido en manos de políticos sin liderazgo, meros burócratas sumisos, como Román Cifuentes y Eduardo López Mares, por lo mismo carentes de habilidades para consensuar y sumar voluntades. Ya no hacía falta política si todo se arreglaba con chambas.

En el PAN de Guanajuato hoy ya solo parece existir la línea y su complemento, la alineación. Como además no hay tiempo de razonamientos ni de explicaciones, quien la acepte, bueno, quien no, que con su “pan” se lo coma.

José Luis Manrique, exfuncionario de Ricardo Sheffield, fue exhibido por Sinhue como un trofeo cuando decidió no seguir los pasos de su camarada y se mantuvo en el PAN. Tuvo cargos en la administración y respondió con trabajo y resultados, según apreciación dentro y fuera del gobierno.

Ahora lo hicieron candidato y lo retiraron en ambos casos de un plumazo, sin explicaciones públicas y, a juzgar por los resultados, tampoco privadas. Renuncia a la militancia con una sonora carta que critica el exceso de pragmatismo, la falta de renovación de cuadros y la ausencia de democracia interna. Nada nuevo bajo el sol.

Más soterrada ha sido la reacción de Laura Cristina Márquez Alcalá, la diputada presidenta de la Comisión de Justicia, a quien se pretende mover de la candidatura local a una federal, alejándola del poder y la influencia que ha tenido en la agenda legislativa local, sobre todo a partir de dogmas ideológicos, para frenar avances en derechos humanos.

El descontento de Márquez Alcalá ha frenado el anuncio de su aceptación de la candidatura al Congreso de la Unión y no se descarta que movilice a factores de peso en Acción Nacional como los grupos conservadores del empresariado y del alto clero católico, para retomar su posición.

El problema no parece ser la antidemocracia ni la unilateralidad de las decisiones, algo a lo que están acostumbrados la mayor parte de los panistas. Lo que hace crisis hoy son el descuido, el apresuramiento y la falta de oficio para gestionar los saldos del autoritarismo, lo que pasa cuando en los puestos de decisión son colocados simples encargados de despacho sin capital propio ni capacidad de discernimiento.

Y aunque la candidata Libia Denisse García no es la principal responsable de estos desaguisados, sin duda tendrá que lidiar con sus consecuencias.

3.- WOLA: premio a la dignidad y a la resistencia

Dos integrantes de colectivas de búsqueda de personas, dos mujeres que representan a cientos de ellas y que han dado una lucha ejemplar contra la decisión de los gobiernos de invisibilizar, minimizar y desatender una de las mayores y más trágicas consecuencias de la pérdida de la paz en Guanajuato, acaban de ser reconocidas con un importante galardón que visibiliza luchas excepcionales por los derechos humanos en las Américas.

Olimpia Montoya, celayense del colectivo Proyecto de Búsqueda; y Bibiana Mendoza, irapuatense e integrante de Hasta Encontrarte, son las dos activistas en las que la organización Washington Office on Latin America (WOLA) simboliza una épica batalla por “la búsqueda de verdad, justicia, reparación y no repetición ante una crisis de desapariciones que suma más de 114.000 víctimas a nivel nacional.”

Se trata de un tema nacional, pero su emergencia en Guanajuato tiene un sesgo particular, cuando estas mujeres se enfrentaron a la trágica desaparición de hermanos, padres e hijos y solo recibieron la indiferencia, el maltrato y la revictimización de una parte del gobierno de Miguel Márquez Márquez y de la fiscalía de Carlos Zamarripa Aguirre.

La insensibilidad de quien presumía haber sido estudiante de teología y filosofía, además de migrante y hombre de pueblo, fue monumental. Todavía se recuerda el enorme dislate de Miguel Márquez cuando atribuyó las desapariciones a que las personas “se iban a los Estados Unidos o con el novio”. Hoy ese político busca reciclarse y recorrerá el estado pidiendo el voto para senador de la República, a ver cómo le va.

Las agencias del ministerio público de Zamarripa y sus subprocuradurías no se cansaron de repetirles a estas mujeres que “no cuidaban” a sus familiares, que desaparecían porque “en algo andan”. Las denuncias no se levantaban y mucho menos se abrían carpetas de investigación. Se negaba que hubiese fosas, simplemente cerraban los ojos a una realidad que brotaba por todas partes.

Y no solo hubo violencia discursiva y revictimización burocrática. El gobierno de Diego Sinhue Rodríguez fue más allá cuando su secretario de seguridad, Alvar Cabeza de Vaca, esgrimió la consigna de que no permitirían que Guanajuato se convirtiese “en un manifestódromo” y reprimieron una movilización de colectivas buscadoras, en julio de 2020, golpeando a las manifestantes y deteniendo a tres de ellas, a una activista y a un funcionario de la CNDH.

Las consecuencias mediáticas de ese exceso y la tenacidad de las colectivas que no se detuvieron frente a la represión, logró la hazaña de modificar el cerrado discurso oficial, de movilizar las decisiones políticas estancadas por años y de generar, así haya sido a regañadientes y a cuentagotas, una política pública para atender un problema que a la vuelta de los meses revelaría su monstruosa magnitud con el descubrimiento de fosas en al menos 29 de los 46 municipios de la entidad.

El reconocimiento de WOLA, con lo relevante que resulta, viene a reforzar una realidad que ya impactó la vida de Guanajuato. Con su lucha, su capacidad de resistencia y su activismo inteligente y generoso, las colectivas surgidas de esta enorme tragedia cambiaron el rostro de la lucha por los derechos en Guanajuato y le dieron una enorme sustancia.

Mujeres como Olimpia, Bibiana y muchas más a la que premia este galardón, se han convertido en una lección viva de dignidad. Enhorabuena.


Arnoldo Cuéllar Ornelas
@arnoldocuellaro

Periodista, analista político. Fundador del Laboratorio de Periodismo y Opinión Pública, medio digital y asociación civil.

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