Análisis Editorial / Celaya, Gto. – En un ejercicio de optimismo político que contrasta con la reciente inestabilidad de su equipo cercano, el alcalde Juan Miguel Ramírez Sánchez ha declarado un cierre de año con «saldo positivo». Sin embargo, su afirmación más tajante —la negación de un desgaste personal— choca frontalmente con la narrativa utilizada apenas días atrás para justificar el proximo cese de su Oficial Mayor, Mireya Villagómez Molina.
1. ¿Desgaste selectivo o conveniencia narrativa?
Resulta analíticamente complejo sostener que la figura del alcalde sale ilesa de un año de gestión cuando su brazo administrativo derecho fue removido, precisamente, por estar «desgastada» con regidores, empleados y jubilados.
Si un gabinete es el reflejo de su líder, el desgaste de la Oficialía Mayor no debería verse como un fenómeno aislado, sino como una extensión de la fatiga institucional. Al afirmar que a él «no le interesa el desgaste político», el alcalde parece desvincularse de la erosión que sufren sus propios colaboradores en el ejercicio de ejecutar sus órdenes.
2. La calle vs. El Palacio: La medición de la realidad
El alcalde sostiene que su termómetro es la solicitud de «abrazos y fotografías» en la vía pública. No obstante, en la administración pública profesional, el respaldo popular no es equivalente a la eficacia gubernamental. Mientras el edil celebra la cercanía social, los sectores críticos señalan que la «reingeniería» administrativa y los conflictos con los jubilados son indicadores de un desgaste técnico que no se soluciona con carisma, sino con certidumbre y políticas claras.
3. La 4T y la ambivalencia electoral
Ramírez Sánchez juega una carta arriesgada al decir que «si su presencia restara votos a Morena, no participaría», pero al mismo tiempo asegura que su partido y la «opinión de la gente» decidirán su futuro. Este discurso busca proyectar una imagen de desprendimiento, pero deja abierta la puerta a una candidatura basada en una percepción subjetiva del apoyo popular, ignorando que el desgaste real se mide en la capacidad de mantener un equipo de trabajo estable y profesional.
4. Inversión en servicios: ¿Suficiente para frenar la erosión?
La mención de una inversión de 14 millones de pesos en maquinaria de desazolve es presentada como el gran logro del cierre de año. Si bien el fortalecimiento de los servicios públicos es vital, la pregunta ciudadana es si estos avances materiales bastan para compensar la percepción de una administración que parece tomar decisiones de personal bajo criterios de «cansancio» y no de resultados.
Conclusión: Un liderazgo que se aísla
Al blindarse contra el concepto de desgaste, el alcalde de Celaya corre el riesgo de caer en una burbuja de autocomplacencia. Una administración donde los subordinados se «desgastan» hasta la remoción mientras el líder se mantiene «positivo» sugiere una falla en la estructura de responsabilidad compartida. La verdadera reingeniería que Celaya requiere no es solo de maquinaria y manuales del INAP, sino de una honestidad política que reconozca que el ejercicio del poder, invariablemente, pasa factura a todos, empezando por quien encabeza el proyecto.
