Por: Redacción Voces Laja Bajío
La reconfiguración del espacio aéreo en el centro del país ha puesto sobre la mesa un debate técnico y político de gran calado: ¿qué es mejor para México, apostar por la eficiencia de un centro único o distribuir el tráfico en un sistema de aeropuertos? La respuesta no es sencilla y divide a expertos, autoridades y usuarios.
El dilema de la centralización: El modelo AICM
Históricamente, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) ha funcionado como el corazón neurálgico del país, alcanzando en 2019 un pico de 50.3 millones de pasajeros. Quienes defienden la centralización argumentan que un «hub» consolidado maximiza la conectividad y reduce costos logísticos para las aerolíneas.
Sin embargo, este modelo se enfrenta a la realidad de la infraestructura: las reducciones operativas impuestas al AICM han bajado su flujo a 44.5 millones de pasajeros recientes. Para los expertos, estas restricciones «deprimen la demanda de viajes» porque el pasajero no siempre encuentra el destino o el horario que necesita en una terminal saturada.
El modelo de clúster: AICM–AIFA–Toluca
La apuesta actual es el «clúster aeroportuario», un sistema que busca descongestionar el Valle de México repartiendo la carga operativa. Bajo este esquema:
- El AIFA ha logrado subir a unos 7 millones de pasajeros al año.
- El aeropuerto de Toluca se mantiene como una pieza subutilizada con una capacidad de 8 millones de pasajeros que aún no se aprovecha plenamente.
- El argumento oficial sostiene que este modelo es necesario para evitar el centralismo y garantizar la seguridad aérea ante la saturación del AICM.
¿Cuál es el mejor camino?
Desde una perspectiva técnica, pilotos y controladores advierten que la fragmentación en tres aeropuertos y las restricciones en el AICM complican la gestión del espacio aéreo. El costo de «descentralizar» el Valle de México parece ser un freno al potencial de crecimiento regional, ya que la demanda en el centro del país está estancada en niveles de 2019, mientras que el resto de México crece por encima del 20%.
Por otro lado, la centralización total en el AICM ya no parece físicamente posible sin inversiones masivas en mantenimiento y expansión que la administración actual ha descartado en favor del AIFA.
Conclusión editorial: Un clúster aeroportuario solo será «mejor» que la centralización si logra que los tres aeropuertos funcionen como una sola unidad conectada y eficiente. Mientras el AIFA y Toluca no absorban el crecimiento que el país demanda de forma orgánica —y no por decreto—, el sistema seguirá siendo percibido como una limitante operativa para el desarrollo económico del centro del país.
