EN 1963 INICIA LA PROCESION DEL SILENCIO EN CELAYA


EN 1963 INICIA LA PROCESIÓN DEL SILENCIO EN CELAYA

La ciudad de Celaya, conocida por su rica historia y arraigadas tradiciones, alberga uno de los eventos más significativos durante la Semana Santa: la Procesión del Silencio. Este emotivo desfile, que marca un profundo respeto y recogimiento, encuentra sus raíces en un episodio que se remonta al año 1963.

La primera Procesión del Silencio tuvo lugar el 12 de abril de 1963, y su génesis se encuentra en las tierras lejanas de Sevilla, Andalucía, España. Fue allí donde un joven torero, Antonio del Olivar, quedó impactado al presenciar la solemne procesión que caracteriza a la Semana Santa sevillana. Conmovido por la experiencia, al regresar a su hogar en Celaya, compartió con amigos y familiares la trascendencia de aquello que había vivido en tierras españolas.

El diálogo y la reflexión sobre el significado de la procesión en la Semana Mayor fueron el germen de una iniciativa que pronto tomaría forma. Antonio del Olivar logró reunir a un grupo de personas comprometidas con la idea de recrear en Celaya esta antiquísima tradición europea. Así, con esfuerzo y entusiasmo, nació la Procesión del Silencio celayense.

La primera edición de este solemne recorrido contó únicamente con la participación de tres cofradías: el Señor del Santo Entierro, Nuestra Señora de la Soledad y los Costaleros de la Soledad. A pesar de su modestia inicial, el viernes santo de aquel año, a las 7 de la tarde, estos devotos grupos salieron del Templo del Carmen para iniciar su recorrido.

La procesión, en sus primeros años, se limitó a la circunvalación del atrio del Templo del Carmen, debido al reducido tamaño del grupo participante. Sin embargo, este pequeño paso marcó el inicio de una tradición que con el tiempo crecería en importancia y magnitud.

Hoy en día, la Procesión del Silencio de Celaya se erige como la sexta más antigua a nivel nacional y la segunda en cuanto a participación se refiere. Lo que comenzó como una modesta iniciativa de un grupo de devotos se ha convertido en un evento que congrega a miles de personas, tanto locales como forasteros, en un acto de fe y respeto hacia las tradiciones religiosas.

La Procesión del Silencio en Celaya se ha convertido en un símbolo de la identidad y la espiritualidad de esta ciudad, perpetuando así la memoria de aquel joven torero que, inspirado por lo vivido en tierras lejanas, decidió traer a su tierra natal una tradición que perdura en el tiempo y en el corazón de quienes la presencian.

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