INMOBILIARIA GUANAJUATENSE DEFORESTA ZONA DEL BOSQUE DE COBOS

Desde agosto, Exurb Real State, empresa con actividad empresarial en San Miguel de Allende, deforesta sin permisos una zona del Bosque de Cobos. Activistas y habitantes luchan por detener las afectaciones al medio ambiente.


“¿Cómo es posible que un solo dueño posea tanta tierra? ¿Y que así como si nada nos quite nuestra cultura, nuestra forma de vivir, así nomás, porque sí, para cambiarlo por unos cuantos pesos?”, se pregunta del otro lado del teléfono un hombre integrante del recién creado Colectivo Malacate, ante la deforestación que ha realizado una constructora dentro de terrenos del Bosque de Cobos, un pulmón natural de la capital aguascalentense que desde hace más de 20 años está amenazado por la industria inmobiliaria.

El hombre –cuyo nombre no será publicado por temor a represalias– detalla que desde agosto las y los integrantes de ese Colectivo han buscado detener en al menos tres ocasiones a operadores de maquinaria de construcción que ya destruyeron una zona del bosque sin contar con ningún permiso, según corroboraron fuentes oficiales a Poplab.

La inmobiliaria que realiza el proyecto tiene operaciones solamente en Aguascalientes y en San Miguel de Allende, y su dirección, de acuerdo con documentos oficiales, es en Irapuato, ambos municipios del estado de Guanajuato.

Los trabajadores lograron talar al menos una decena de mezquites y nopaleras que el activista ambiental especula que podrían haber tenido más de cien años de antigüedad, en una zona donde, dicen los ambientalistas, no estaría permitido construir, aunque se trate de terrenos privados.

En tanto revisan si el Gobierno Estatal ha realizado algún nuevo cambio en la declaratoria de áreas naturales protegidas y de conservación del que no les hayan dado aviso. De acuerdo con las coordenadas del lugar afectado, la construcción se enfila hacia un perímetro que sí está considerado como área prioritaria.

Urbanizar ahí, tendrá afectaciones irreversibles en el ecosistema, afirman integrantes del Colectivo Malacate y Sofía González Ponce, del colectivo Salvemos La Pona.

Afectaciones al Bosque de Cobos. Fuente: Colectivo Malacate.


Afectaciones. alBosque de Cobos. Fuente: Colectivo Malacate.


De acuerdo con los activistas y con un documento de la propia inmobiliaria, en ese lugar se pretende construir el fraccionamiento residencial “Ciudadela”. De hecho, en la zona ya hay lonas donde la empresa ofrece adquirir terrenos y pagarlos a 96 meses. Los lotes tienen un costo de mil 800 a 3 mil 186 pesos por metro cuadrado.

Oferta para venta de terrenos. Fuente: Colectivo Salvemos La Pona.


La lona lleva el logo de la aseguradora GNP, pero el proyecto pertenece a la empresa Exurb Real State, S.A. de C.V., constituida en 2021 en San Francisco del Rincón y con dirección en Irapuato, ambos municipios del estado de Guanajuato.

Es propiedad, por partes iguales, de Leslie Elizabeth Martínez Mendoza, Luis Jared Barrón Chico y Christian Alonso Meza de Muro, señala su acta constitutiva localizada en el Registro Público del Comercio. Y de acuerdo con notas informativas, es dirigida por Diego Urzúa Anaya, de quien no se localizó mayor información.

Además de Aguascalientes, el único lugar en donde se ha instalado la empresa es en el municipio de San Miguel de Allende, Guanajuato, gobernado entre 2003 y 2006 y de 2018 a 2021 por el panista Luis Alberto Villarreal, esposo de la gobernadora Teresa Jiménez.

Junto con su hermano Ricardo, también presidente de ese municipio entre 2015 y 2018, Villarreal está acusado penalmente de operar un “cártel inmobiliario” en dicho ayuntamiento.

Exurb, señalan sus redes sociales, fue una de las patrocinadoras de la Feria Nacional de San Marcos (FNSM) en su edición 2023. Y en junio de 2022 –el mismo mes y año en que anunció su instalación en San Miguel de Allende– prometió una inversión en Aguascalientes por 300 millones de pesos.

Exurb, patrocinadora de la Feria Nacional de San Marcos. Fuente: Redes Sociales.


En sus redes, la inmobiliaria presume otro proyecto residencial en la capital de Aguascalientes, al que llama “Ciudad de los Dioses”, inspirado en 4 mitologías: Azteca, Griega, Japonesa y Egipcia. Y aunque señalan que será en un espacio alejado de la ciudad, no ofrecen específicamente la ubicación.

El documento que publicita el proyecto “Ciudadela” detalla que en 52 hectáreas del Bosque de Cobos, cercanas a la Comunidad El Malacate, buscan construir 800 lotes residenciales, 200 casas y 100 departamentos; plazas comerciales y cuatro casas club con sport bar, gimnasio equipado, sala de juegos, sauna, terraza de eventos, jardín de meditación y sala de cine. Un parque central, alberca, canchas de fútbol, zona de mascotas, minigolf y zona comercial completan la oferta.

Imagen del documento con información sobre el proyecto «Ciudadela». Fuente: Exurb Real State.


Y en un estado donde la totalidad de los mantos acuíferos están sobreexplotados, el 100% del territorio presenta sequía extrema, y la población sufre de desabasto de agua; el folleto presume garantizar agua de “excelente calidad en cada gota”.

Poplab intentó comunicarse con la inmobiliaria a través de diversos números de teléfono que aparecen en sus redes sociales y en búsquedas en internet, pero en ninguna ocasión se tuvo respuesta.

Sin permisos.

De acuerdo con las y los activistas, las afectaciones al Bosque de Cobos han sido denunciadas ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), y su homónima en el estado, la Proespa, en al menos dos ocasiones desde agosto pasado.

Héctor Anaya, titular de la Proespa, afirmó que el último reporte ante esa instancia se presentó el 10 de octubre, bajo el folio RC-2273/2023. Mientras que la Profepa admitió a trámite, el pasado 5 de septiembre, la denuncia por “el desmonte de vegetación forestal con uso de suelo de conservación natural municipal y con protección estatal como área prioritaria para la conservación”, indica el documento en poder de Poplab.

Verificadores de dichas instancias se apersonaron en el lugar hasta el lunes 17 de octubre y solicitaron a los operadores de la maquinaria que mostraran los permisos para intervenir la zona, pero no les mostraron ningún documento.

Anaya afirma que por tratarse de suelo forestal, la competencia es de la Profepa. Y los permisos para remover cualquier vegetación los debe otorgar la Secretaría de Sustentabilidad, Medio Ambiente y Agua.

A diferencia de las y los defensores del bosque, el funcionario asegura que la maquinaría se encontró fuera de las áreas naturales protegidas de Cobos, y en una zona no considerada como de conservación natural. Anaya también confirmó que los trabajadores y encargados de la obra no tenían permisos para operar.

Desde agosto, el Colectivo Malacate intentó detener en al menos otras dos ocasiones la destrucción del lugar.

“La primera vez fueron unas compañeras que por su seguridad no voy a decir sus nombres, exigiendo que se detuvieran y mostraran los permisos para hacer ese trabajo. Y ni detuvieron la máquina ni enseñaron permisos. Entonces nos comunicamos con la Proespa para que asistiera al lugar, pero pues ya vinieron una semana después, los interceptaron ahí, y el inspector me dijo que levantaron el reporte, se lo solicité pero no me dio nada. Pasaron semanas y los interceptamos otra vez, de la misma manera se les pidió que detuvieran la maquinaria y los permisos, y nada, se negaron alegando que habláramos con el ingeniero encargado, que no nos dijeron su nombre, y que no nos podían dar los permisos, pero que sí los tenían. Y al final de cuentas siguieron trabajando.

“Y la última vez fue el sábado 14 de octubre, ahí sí ya detuvimos la máquina con más contundencia porque ya estaban bajando a la parte más densa del monte, donde hay más mezquites, huizaches, nopales y garruños. De por sí ya se veía desmontado en la sección donde empezaron. Les dijimos que íbamos a hablarle a las autoridades porque estaban cometiendo un delito, tumbando vegetación que está en un documento oficial. Se detuvieron y nunca llegó el ingeniero encargado. Ahí yo levanté el reporte ante la Proespa y la Profepa porque nos dijeron que el lunes 16 iban a meter ya maquinaria pesada para desmontar ahora sí de forma masiva. Las dos dependencias asistieron al sitio, encontraron al maquinista y a un encargado, le solicitaron los permisos y dijeron que definitivamente no los tenían. Las instancias de gobierno les dijeron que le hablaran al ingeniero o al dueño pero nunca llegó”, narra uno de sus integrantes..

González Ponce agrega que, como consejera titular de áreas naturales protegidas, del Consejo de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable del Municipio capital, preguntó si se había extendido algún permiso para la obra.

El 10 de octubre pasado, la Secretaría de Desarrollo Urbano Municipal le respondió que no.

“Es un peligro, pone en riesgo los vestigios paleontológicos del corazón de Cobos, aunado a la consecuencia que trae la urbanización. En los arroyos de la zona se han detectado tortugas casquito, una especie protegida por la Semarnat. Es una afectación radical, es la modificación del paisaje de la comunidad de El Malacate, que es rural, y ya tiene un impacto irreversible. Parece que también se está haciendo como un modus operandi, que es saltarse el trámite en Semarnat, saltarse el trámite de Manifestación de Impacto Ambiental e irse directo a la devastación del sitio para que cuando ya se vea bastante impactado, ahora sí hacer los trámites y decir que ya está afectado”, explica Sofía González, cuya organización ganó, en julio pasado, una suspensión provisional para otro fraccionamiento que pretende construirse en el Bosque de Cobos.

Sarahí Alicea, titular de la Secretaría de Sustentabilidad, Medio Ambiente y Agua, encargada de aprobar las manifestaciones de impacto ambiental de todo tipo de construcciones, afirmó que la dependencia no ha emitido ninguna autorización para remover vegetación o construir en la zona. La secretaria, al igual que Héctor Anaya, dijo que el asunto es competencia de la Profepa y que la zona intervenida “no se encuentra dentro de las áreas prioritarias de conservación, ni dentro de los polígonos de áreas naturales protegidas”.

La primera vez que integrantes del Colectivo Malacate notaron que la maquinaria de construcción había comenzado a destruir el lugar fue el 19 de agosto, el mismo día en que la agrupación, que tiene a nueve habitantes de la comunidad El Malacate en su Comité Central, celebró un año de aniversario.

“Íbamos a realizar una pajareada (observación y registro de aves), precisamente en una mezquitera, que era muy bonita. Rápidamente nos avisaron que estaba una máquina ahí desmontando en diferentes puntos, como para hacer pruebas de suelo. Pero se pasaron porque cortaron unos mezquites bien grandes, unos nopales enormes. Y pues ese día modificamos la actividad para evitar confrontación con esas personas que estaban desmontando, pero luego fue aumentando”, dice, frustrado, un hombre que participó del evento.

Deforestación en el Bosque de Cobos. Fuente: Colectivo Malacate.


Deforestación en el Bosque de Cobos. Fuente: Colectivo Malacate.


La Comunidad El Malacate, donde habitan unas 400 personas, está ubicada cerca de “Cobos núcleo”, un zona entre el Área Natural Protegida (ANP) de competencia municipal, y el ANP de competencia estatal, a espaldas de la Comunidad de Los Parga.

El Malacate también está a dos kilómetros del sitio que ya ha sido afectado.

“Es un monte extremadamente extenso, como cincuenta y tantas hectáreas. Un monte lleno de vegetación y de muchos patrimonios que ya tenemos registrados. Hay muchas cosas ahí que nos mueven a nosotros las emociones y la conciencia, hallazgos arqueológicos. ¿Cómo es posible que se vaya a cambiar todo eso por una plancha de concreto? Luego está el arroyo del Malacate, donde se han hecho muchos descubrimientos paleontológicos. Y después están las casas de la comunidad. Ese es un arroyo ya muy contaminado por los residenciales cercanos”, explica un habitante de la zona.

Por las afectaciones y para registrar los valores históricos de ese bosque amenazado por la industria, se creó, en 2022, el colectivo.

“Lo hicimos con la intención de hacer un rescate de aquellos patrimonios que teníamos aquí en la comunidad antes de que fueran enterrados bajo una plancha de concreto, porque nosotros veíamos que ya venía el fraccionamiento Lunaria a pasos agigantados, destruyendo monte y vestigios arqueológicos y coloniales. Entonces pensamos que en cualquier momento nuestra comunidad va a desaparecer bajo la plancha de concreto. Y empezamos a ponernos de acuerdo entre vecinos, hombres, mujeres, adultos mayores, niños, niñas para hacer un rescate de esos patrimonios, tenerlos registrados y darles difusión. Y pensando que si en algún momento se fraccionaba para acá, pues que no se quedaran en el olvido esos patrimonios que tenemos aquí”, detalla uno de sus integrantes.

Desde años antes, la comunidad había registrado afectaciones al territorio, como camiones que tiran escombro, llantas, basura y animales muertos, además de talar mezquites, huizaches y nopales, así como camionetas que entraban a llevarse tierra para macetas.

Por eso, desde su creación, el Colectivo ha recogido 12 toneladas de basura y escombros, y más de 200 llantas.

“Vienen de allá afuera y nos quitan lo que tenemos aquí en el rancho. Ni siquiera se preocupan por el entorno de aquí, al contrario, vienen, nos dejan su basura, sus residuos, se llevan lo bonito y lo bueno y a nosotros nos dejan como si fuéramos un basurero”.

El Colectivo El Malacate ya ha recibido intimidaciones por detener a las máquinas de construcción. Uno de los integrantes del Colectivo se pregunta si la lucha por ese territorio es un capricho, pero luego, seguro de sí mismo, afirma que no lo es.

“La defensa de esta loma tiene muchos propósitos, como ya no construir más casas que no hacen falta y mantener las áreas naturales que tantísima falta nos hace en estos tiempos de sequía y de calor, en una región donde no pasaba eso. Cuidar las especies animales que ahí prevalecen, cuidar la historia, rescatar el vestigio arqueológico y colonial que ahí existe. Mantener el paisaje natural libre de cualquier tipo de contaminación. De ahí han salido recetas de comida muy buenas, hay plantas medicinales. Es un lugar de esparcimiento y de liberación de estrés. Cuidamos también que no vayan a aventar agua sucia al arroyo, que tiene muchos vestigios paleontológicos. Este bosque regula la temperatura, recarga el manto acuífero, es zona de pastoreo para los animales de granja de aquí. Se saca leña seca, y es una ruta para salir a la ciudad…después de todo eso dije, no, no es un capricho”.


Mónica Cerbón
@Monica_Cerbon

Reportera de investigación y productora. Originaria de Aguascalientes. Miembro de Connectas HUB. Premio IPYS 2020-2021.

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