Claudia muy arriba en encuestas

DÍA DEL NIÑO, TODO MAL

Arturo Miranda Montero

Toda una pauta repetida en el sistema escolar obligó al día de piyama, día del peinado loco, día de disfraz y así hasta la fiesta con desfiles y comida chatarra. Profesoras y profesores ataviados con ropajes de la ficción gringa: Disney y superhéroes como manifiesto cultural bien asumido, niñas y niños, por ese mismo patrón. Y todo pagado por los paterfamilias que se las ven negras con tal de cumplir la orden escolar y, de paso, ver a sus bendis bien bonitas. Porque todo eso cuesta dinero y esfuerzo familiar: las cuotas son obligatorias so pena burocrática para quien no participe del deseo escolar. Como toda festividad debe amenizarse con música, el predominio es la comercial motomami y similares que se repite hasta la saciedad y, también, los sonidos de la maña en banda, en rap, en belicoso, en cumbia, en todo lo que glorifica la vida mafiosa. Eso escuchan profesores y niños. Esa es su educación musical.

Aquella pretensión de la niñez como futuro nos tiene aquí y ahora. Nuestro presente viene de quienes se han formado en la chatarrización de la vida, incluida la educaciónescolarizada. Las redes sociales dan fe de cómo se manifiesta la cultura del aquí y del ahora. La niñez que vemos será reproducida mañana con los gustos y prácticas que ya vivimos. No se necesita imaginar futuros distintos, aunque los gobiernos se la mentefacturen gacho.

¿Cuáles son los valores pedagógicos de las celebraciones así realizadas? Ninguno a la vista. Por eso, ni nos sorprendamos de nuestras desgracias: las construimos diario y masivamente.

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