Análisis Económico – Mientras el mercado energético global cierra el 2025 bajo una presión constante, el Gobierno de México ha fijado una meta ambiciosa para el 2026: mantener el precio de la gasolina regular (Magna) por debajo de la barrera de los 24 pesos por litro. Este compromiso se da en un contexto donde el promedio internacional se sitúa en 1.29 dólares por litro (aproximadamente 25.80 pesos mexicanos), lo que coloca a la estrategia nacional en una carrera contra el tipo de cambio y la inflación.
El panorama internacional: ¿Caro o barato?
Para dimensionar el precio en México, es necesario observar las disparidades en el mercado mundial al cierre de diciembre de 2025. Mientras que el promedio global es de 1.29 USD, en las economías europeas el costo de movilidad es significativamente más alto debido a la carga impositiva y la dependencia energética:
- Reino Unido: 1.84 USD por litro (aprox. $36.80 MXN).
- España: 1.78 USD por litro (aprox. $35.60 MXN).
- Unión Europea (promedio): 1.60 USD por litro.
Bajo este lente, el precio en México —que ha oscilado entre los 23.40 y 25.60 pesos durante 2025— se mantiene competitivo, aunque sensible a la volatilidad interna.
La estrategia de «Techo» en México
La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, junto con la SHCP, ha fundamentado su promesa de los «24 pesos» en un control más estricto de los márgenes de ganancia de los gasolineros. Según informes oficiales, se ha detectado que en diversas regiones los márgenes permitían precios de hasta 26 o 27 pesos, niveles que el gobierno busca erradicar mediante acuerdos con el sector privado.
Sin embargo, el reto no es menor. A lo largo de 2025, informes de consultoras como TResearch International ya ubicaban el promedio nacional de la regular en 25.6 pesos. Lograr un retroceso o congelamiento en términos reales implica un uso intensivo del subsidio vía IEPS, especialmente en un año donde el ajuste por inflación es obligatorio.
Riesgos logísticos y regionales
A pesar del optimismo oficial, la realidad geográfica de México impone excepciones. El propio gobierno ha reconocido que en zonas con desafíos logísticos complejos, como el sureste del país, mantener este techo de precio será más difícil.
En estados como Guanajuato, donde la actividad económica depende fuertemente del transporte de mercancías, el cumplimiento de esta promesa será vital para contener la inflación de productos básicos. La pregunta que queda para el primer trimestre de 2026 es si el presupuesto federal tendrá la resiliencia necesaria para absorber las variaciones del petróleo sin trasladar el costo al bolsillo del ciudadano.
